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Para entender el movimiento de los mercados internacionales es necesario también comprender las fuerzas de fondo que afectan a sus principales actores. Por eso, en esta columna nos centraremos en revisar tres macrotendencias que están afectando a las acciones en Estados Unidos, el precio del crudo y el dólar global.

Wall Street y las grandes tecnológicas ¿Qué dicen sus balances?

Los hyperscalers son el nuevo término utilizado para agrupar a algunas de las principales compañías del mercado accionario norteamericano. Se trata de empresas tecnológicas que operan centros de datos masivos, diseñados para ofrecer una escalabilidad extrema y capaces de manejar enormes volúmenes de datos y cargas de trabajo asociadas con inteligencia artificial, big data y servicios en la nube. En términos prácticos, hablamos de gigantes como Amazon Web Services (AWS), Microsoft Azure y Google Cloud. Meta, si bien no ofrece sus servicios para el acceso de clientes como las otras tres, cuenta con una infraestructura comparable.

Esto hace que los riesgos que enfrentan estas compañías estén asociados con elementos como la elevada inversión en CAPEX y el consumo energético. Un centro de datos de esta envergadura puede llegar a consumir tanta energía como una ciudad pequeña. A esto se suma el impacto ambiental derivado de sus requerimientos de energía y refrigeración. Adicionalmente, existe un factor de concentración de poder, dado que pocas empresas controlan una parte importante de la infraestructura digital mundial, lo que puede ponerlas en la mira de medidas regulatorias por parte de los gobiernos.

Grafico 1. Elaboración propia. Fuentes Resultados Financieros Q2 Amazon, Alphabet y Microsoft.

 

Vale la pena notar que uno de los mayores temores de los inversionistas, que se ha ido materializando en fuertes caídas del precio de las acciones, es el excesivo gasto en CAPEX, específicamente el asociado con la infraestructura de inteligencia artificial. Sin embargo, la más reciente publicación de resultados de Microsoft, el 28 de julio, ha mostrado cómo esta inversión ha empezado a generar ganancias a través de su Intelligent Cloud, especialmente Azure, que muestra un margen operativo de alrededor del 60% e ingresos para el segundo trimestre de US$100.000 millones.

Como puede verse en el recuadro punteado del Gráfico 1, esto representó un aumento en el precio de las acciones de Amazon, Google y Microsoft de 20%, 13% y 25%, respectivamente, entre el 28 de julio y el 4 de agosto. Esto refleja, particularmente, que la inversión en inteligencia artificial de estas compañías, a través de sus negocios de nube, puede generar ingresos. Esta señal ha calmado parte del temor de los inversionistas, por lo menos por ahora.

Geopolítica y el estrecho de Ormuz: ¿Por qué el petróleo importa tanto?

El Brent ha superado los US$100 por barril en septiembre, cerrando en US$109, después de un alza superior al 20% durante los primeros diez días del mes (Gráfico 2). Vale la pena mencionar que no se trata de un repunte aislado, sino de la continuación de un conflicto entre Estados Unidos e Irán que ya completa siete meses y que tiene como uno de sus principales focos el estrecho de Ormuz, el corredor por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo y del gas licuado que se comercializa en el mundo.

Las dinámicas del conflicto entre Irán y Estados Unidos se han convertido en una serie de ataques y represalias que el mercado sigue de cerca porque, cada vez que se intensifican, trasladan directamente una prima de riesgo geopolítico al precio del crudo.

Otro elemento relevante es observar cómo, desde la invasión rusa de Ucrania, las dinámicas entre los protagonistas de este mercado han variado, con Rusia fuera del mercado internacional del crudo y una OPEP que cada vez pierde más influencia, terminando con la salida de los Emiratos Árabes en abril de este año.

Grafico 2. Elaboración propia. Fuentes Bloomberg y Reserva Federal St Louis

 

Como se puede ver en el Gráfico 2, el choque de precios no ha sido exclusivo del crudo. Los precios del diésel en Estados Unidos tocaron un máximo histórico el 10 de septiembre, alcanzando US$5,91 por galón. Este es un dato muy relevante porque el diésel mueve la logística global a través del transporte de carga, la agricultura y la manufactura, entre otros sectores. Es por esta vía que el costo energético se filtra hacia prácticamente toda la cadena productiva y termina transmitiéndose a los precios finales al consumidor.

Con todas estas implicaciones, el factor que domina hoy el mercado es la incertidumbre sobre cuánto tiempo más durará el conflicto. Se han visto repuntes intradía por encima de los US$120 cuando la escalada se agrava, y retrocesos igualmente rápidos ante señales de negociación entre Washington y Teherán. Por lo que modelar este mercado con los supuestos habituales de oferta y demanda resulta, por ahora, insuficiente, ya que la variable predominante es militar y diplomática, no de producción.

 

FED, Tasas y dólar: ¿Por qué una decisión de la FED mueve al mundo?

En línea con lo visto en el numeral anterior sobre el aumento del precio del petróleo, el Banco Central Europeo advirtió que la guerra tiene un impacto “material” sobre la inflación y ajustó su proyección para 2026, con un escenario base cercano al 2,6% que podría escalar según se prolongue la disrupción del suministro. Esto lo llevó, en septiembre, a aumentar su tasa de interés en 25 puntos básicos y situarla en 2,65%.

Desde el punto de vista de la Reserva Federal, su nuevo presidente, Kevin Warsh, ha mantenido un discurso marcadamente hawkish, enfocado en la meta de inflación de 2,0%, como lo expresó en su intervención del pasado agosto en el simposio de Jackson Hole.

Pero también tiene otra visión muy relevante para los mercados: reducir el nivel de forward guidance y las señales que envía a los inversionistas sobre las decisiones de tasa de interés. Es de esperar que esto genere un mayor nivel de volatilidad en las reacciones del mercado.

Adicionalmente, el aumento histórico del precio del diésel mencionado anteriormente es una preocupación para ese banco central porque, si bien en el registro de agosto la inflación se mantuvo estable en 3,4%, una presión sostenida sobre los combustibles podría tener un impacto transversal sobre diferentes sectores, como alimentos y transporte. Por eso, en su reunión del 16 de septiembre, y en línea con lo esperado por el mercado, se dio el aumento de 25 puntos básicos en su tasa, que la ubicó en un rango entre 3,75% y 4,00%, siendo el primer aumento desde 2023 lo que  generó un repunte del dólar global, llevando el índice DXY por encima de 100 puntos desde el 28 de julio.

 

Un mercado conectado

Las tres dinámicas analizadas muestran que los mercados internacionales están cada vez más determinados por fuerzas que trascienden el comportamiento de un solo activo. La inversión en inteligencia artificial está redefiniendo las expectativas sobre las grandes tecnológicas; la geopolítica está incorporando una prima de riesgo al mercado energético; y el petróleo vuelve a convertirse en una variable relevante para la inflación y las decisiones de los bancos centrales.

El punto central, entonces, no está en analizar de manera aislada las acciones, el crudo o el dólar, sino en entender cómo estas fuerzas se conectan. Cuando tecnología, geopolítica y política monetaria se mueven simultáneamente, el contexto deja de ser un elemento adicional del mercado y se convierte en parte fundamental de su explicación.

Informe elaborado por Gandini Análisis para SupraBrokers solo como contenido y en ningún caso se considera una recomendación de inversión.

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