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Durante la pandemia, muchos gobiernos se enfrentaron a necesidades extraordinarias de gasto que no estaban contempladas en sus presupuestos. Como resultado, recurrieron de manera masiva al endeudamiento para financiar programas de apoyo a hogares, empresas y sistemas de salud.

De acuerdo con datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), esta tendencia fue generalizada. Como se observa en el Gráfico 1, la deuda pública como porcentaje del PIB aumentó de forma significativa en prácticamente todos los grupos de países analizados.

Japón: El peso del alto endeudamiento

Uno de los casos más ilustrativos es Japón. Aunque ya registraba uno de los mayores niveles de deuda pública del mundo antes de la pandemia, el deterioro de sus finanzas públicas fue relativamente manejable gracias a tres factores: tasas de interés cercanas a cero, un elevado ahorro doméstico —alrededor del 30% del PIB— y una intervención masiva del Banco de Japón en el mercado de bonos.

Sin embargo, el repunte inflacionario de 2022 y 2023 (Gráfico 2) modificó este escenario. Entre 2024 y 2026, el Banco de Japón elevó gradualmente su tasa de interés hasta 0,75%, marcando un giro histórico en una política monetaria extraordinariamente expansiva que había predominado durante más de una década.

Aunque las proyecciones del FMI estiman que la deuda pública japonesa podría reducirse del 206,5% del PIB al 192,8% entre 2025 y 2031, una inflación cercana al 2% limitaría la posibilidad de nuevos recortes de tasas. Esto implica mayores costos de financiamiento para el gobierno y una presión creciente por concepto de pago de intereses.

Grafico 1. Elaboración propia. Datos FMI

El caso japonés pone de manifiesto la estrecha relación entre tres variables fundamentales: endeudamiento público, inflación y tasas de interés. Comprender esta interacción es clave para evaluar la solidez fiscal de cualquier gobierno

Para entender esta conexión es necesario recordar que el principal mecanismo utilizado por los gobiernos para financiar sus déficits fiscales son los bonos. Estos instrumentos representan una obligación de deuda mediante la cual el emisor se compromete a realizar pagos periódicos —conocidos como cupones— y devolver el capital al vencimiento.

Aquí surge la relación con la inflación y las tasas de interés. El rendimiento exigido por los inversionistas depende, en gran medida, de las decisiones de política monetaria de los bancos centrales. Al mismo tiempo, el valor de un bono también está influenciado por las expectativas de inflación futura, ya que una inflación más alta reduce el poder adquisitivo de los flujos que serán recibidos en el futuro.

Grafico 2. Elaboración propia. Datos FMI

China: El riesgo de la deuda oculta

China ofrece una perspectiva diferente. A diferencia de Japón, no enfrenta actualmente un problema de inflación elevada; por el contrario, el riesgo principal es una combinación de deflación, desaceleración económica y exceso de endeudamiento en el sector inmobiliario.

Parte de este problema proviene de los gobiernos locales, cuya deuda se estima entre el 31% y el 35% del PIB. Sin embargo, estas cifras no incluyen la denominada deuda «oculta», asociada a vehículos de financiación utilizados para desarrollar proyectos de infraestructura fuera de los balances oficiales.

La crisis inmobiliaria ha obligado al gobierno central a asumir progresivamente parte de estas obligaciones, haciendo más visible un pasivo que durante años permaneció parcialmente fuera de los registros oficiales. Como resultado, el FMI proyecta que la deuda pública china aumentará del 99,2% al 126,8% del PIB durante los próximos cinco años.

El caso chino demuestra que los riesgos fiscales no siempre se originan en una inflación elevada. También pueden surgir de desequilibrios estructurales, crecimiento insuficiente o pasivos contingentes que eventualmente terminan trasladándose al balance del Estado.

Una tendencia global

Las proyecciones del FMI sugieren que el endeudamiento público seguirá siendo una de las principales preocupaciones macroeconómicas de la próxima década. En un entorno de inflación más persistente que el observado antes de la pandemia, los gobiernos probablemente enfrentarán mayores costos financieros y mercados cada vez más sensibles al riesgo fiscal.

Por ello, el foco del análisis económico se está desplazando desde el tamaño de la deuda hacia su sostenibilidad. La pregunta ya no es únicamente cuánto deben los gobiernos, sino cuánto les costará financiar esa deuda en un mundo donde las tasas de interés podrían permanecer estructuralmente más altas.

El impacto de esta dinámica no se limitará a las finanzas públicas. También tendrá consecuencias relevantes sobre los mercados globales de bonos, la asignación de capital y el desempeño relativo de distintos sectores económicos.

 

Caso de estudio: Sectores ganadores y perdedores

El siguiente cuadro presenta los sectores que podrían verse beneficiados y aquellos que podrían verse perjudicados en un escenario caracterizado por altos niveles de deuda pública e inflación persistente.

Elaborado con apoyo de Chat GPT con información propia.

 

Informe elaborado por Gandini Análisis para SupraBrokers solo como contenido y en ningún caso se considera una recomendación de inversión.

 

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