Skip to main content

Dólar y monedas en LATAM: ¿Nueva Oportunidad Estratégica?

El inicio de marzo trae nuevamente mayor inestabilidad geopolítica, con los ataques a Irán llevados a cabo por Estados Unidos e Israel. La respuesta de Irán, atacando blancos estratégicos de aliados de Estados Unidos en la región y generando disrupciones en el transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz, ha aumentado la tensión regional y ha impulsado el precio del crudo por encima de la barrera de los $100 USD por barril, tanto en la referencia WTI como en Brent.

Sin embargo, este no ha sido el único choque externo al que se han enfrentado las monedas de la región durante el último año. En 2025 el llamado “Liberation Day” y el ruido alrededor de los aranceles marcaron gran parte del panorama internacional. El inicio de este año, además, trajo un cambio importante en la estrategia de política exterior de Estados Unidos, con una aproximación más directa, evidenciada en la extracción de Nicolás Maduro del poder en Venezuela y el bombardeo en Irán.

Este contexto abre un panorama de retos y oportunidades estratégicas, como se observa en el Gráfico 1, donde se presenta el comportamiento del peso colombiano, peso chileno, real brasileño, peso mexicano y sol peruano de forma normalizada para comparar su desempeño.

Gráfico 1. Elaboración propia. Datos Bloomberg

El gráfico muestra el comportamiento de cinco monedas principales de América Latina, normalizadas en base 100, lo que permite comparar la magnitud de su desempeño desde marzo de 2024 hasta la actualidad. El principal cambio de tendencia se observa a comienzos de 2025, cuando en términos generales las monedas de la región comienzan a fortalecerse frente al dólar.

El movimiento ha sido liderado por el real brasileño, con una revaluación de 16.16 % desde enero de 2025 hasta marzo de 2026, seguido por el peso colombiano (15.46 %) y el peso mexicano (15.03 %).

Es importante tener en cuenta que el escenario externo determina la mayoría de las tendencias estructurales, pero siempre existen factores locales que pueden generar disrupciones. Uno de los más relevantes para los países latinoamericanos es el comportamiento de los precios de los commodities.

En el caso de Chile y Perú, la incidencia del precio del cobre es determinante para sus monedas. En contraste, para Colombia, Brasil y México, el petróleo es una fuerza clave no solo para las divisas, sino también para los flujos de inversión hacia compañías asociadas a este sector.

 

Precisamente, en marzo los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán llevaron temporalmente a las referencias WTI y Brent a negociarse por encima de los $100 dólares por barril, ante la incertidumbre sobre la oferta de crudo. Esto no solo se debe a la producción iraní —tercer productor dentro de la OPEP— sino también a la disrupción potencial del transporte marítimo en el estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20 % del petróleo mundial.

Si bien es probable que Estados Unidos busque contener rápidamente este conflicto —dado que un petróleo elevado dificulta el manejo de la inflación— la reorganización de fuerzas en la región podría favorecer a productores latinoamericanos, que se encuentran al margen directo del conflicto.

Por su parte, el cobre mantiene perspectivas de demanda estructural al alza hacia 2026, impulsadas por el crecimiento de la industria de vehículos eléctricos, así como por su papel en el desarrollo tecnológico, particularmente en centros de datos asociados al almacenamiento en la nube y la inteligencia artificial.

A pesar de haber recibido un golpe inicial en su precio internacional por el aumento de aranceles de Estados Unidos —que en algunos productos alcanzan hasta 50 % y entraron en vigor en julio— el precio actual del metal ya supera esos niveles previos, ubicándose alrededor de $5.94 dólares por libra.

Percepción de Riesgo

Otro elemento determinante para la percepción de riesgo en la región son los eventos electorales. En 2026 se celebrarán tres elecciones relevantes que incrementan la incertidumbre política.

Gráfico 2. Elaboración propia. Datos Bloomberg

En Perú, país que ha tenido ocho presidentes en los últimos años, se realizarán elecciones presidenciales y legislativas el 12 de abril. El escenario político se encuentra extremadamente fragmentado: hay más de 30 candidatos y ninguno supera aproximadamente el 15 % de intención de voto, por lo que la mayoría de los analistas espera una segunda vuelta.

En Colombia, las elecciones legislativas del 8 de marzo dejaron dos señales claras. La primera es la configuración de un Congreso sin mayorías claras, lo que implica que el próximo gobierno, independientemente de su orientación política, deberá negociar con múltiples partidos. La segunda fue la sorpresiva fortaleza de la consulta interpartidista de centroderecha, que dejó como candidata presidencial a la senadora Paloma Valencia, reconfigurando el panorama electoral hacia las elecciones presidenciales de mayo.

Tabla 1. Elaboración propia.

En Brasil, por su parte, se espera una carrera altamente polarizada entre la izquierda, representada por Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores, quien buscaría la reelección para un cuarto mandato, y la derecha, donde ante la inhabilidad del expresidente Jair Bolsonaro de participar, emerge como posible contendiente su hijo, el senador Flávio Bolsonaro.

Flujos de inversión hacia la región

Durante 2026 se ha observado un mayor apetito por activos latinoamericanos por parte de inversionistas que buscan diversificación en sus portafolios. Esto ocurre en un contexto marcado por el encarecimiento del oro y por un cierto deterioro en la percepción de los bonos del Tesoro estadounidense como activo refugio.

Este cambio en los flujos de capital ha impulsado los mercados bursátiles de la región. El desempeño ha sido liderado por Brasil, donde el índice Bovespa ha aumentado 14.20 % en lo corrido del año, seguido por el Colcap de Colombia (8.90 %) y el Mexbol de México (4.95 %).

Perspectiva

El escenario para el resto del primer semestre de 2026 muestra factores de volatilidad local y regional que no deben subestimarse. Sin embargo, las disrupciones en la oferta de crudo y la inestabilidad en su precio, junto con las dinámicas del mercado del cobre, podrían generar oportunidades interesantes para la región.

Estas oportunidades podrían verse reforzadas por la búsqueda de alternativas geográficas por parte de inversionistas, que intentan diversificar sus portafolios hacia regiones menos expuestas a los conflictos geopolíticos activos, como los de Irán y Ucrania.

 

Informe elaborado por Gandini Análisis para SupraBrokers solo como contenido y en ningún caso se considera una recomendación de inversión.

Leave a Reply