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El 2026 inicia con un alto nivel de ruido geopolítico en la región, marcado por la incursión de Estados Unidos en Venezuela que derivó en la captura y traslado de Nicolás Maduro a Nueva York, un evento que ha elevado significativamente la incertidumbre no solo en América Latina, sino también a nivel global. Si bien este hecho ha concentrado la atención mediática por su impacto inmediato, es importante recordar que existen fuerzas más estructurales que continuarán moldeando el panorama económico y financiero durante el año. Por esta razón, en esta columna se analizan cuatro ejes clave para construir un mapa de ruta de expectativas para 2026: el dólar global, el mercado de commodities, el sector tecnológico y el futuro de Venezuela.

1.     Dólar global

Como se observa en el Gráfico 1, el comportamiento del dólar global —medido a través del índice DXY, cuya canasta incluye seis monedas desarrolladas— mostró en 2025 una tendencia bajista durante los primeros meses del año, seguida de una estabilización en torno a los 98 puntos, un nivel relevante al ubicarse de forma sostenida por debajo del umbral psicológico de 100.

Las fuerzas detrás de esta pérdida de fortaleza del dólar han estado asociadas a la imposición de aranceles por parte de la administración Trump, la búsqueda de mayor diversificación de riesgo por parte de inversionistas, el reacomodo de reservas internacionales de bancos centrales desde dólares hacia oro, y los recortes de tasas de interés de la Reserva Federal iniciados en septiembre.

Gráfico 1. Elaboración propia. Datos Investing

 

De cara a 2026, un elemento clave es que los inversionistas parecen haber dejado atrás las reacciones tácticas de corto plazo frente a anuncios de política, para volver a enfocarse en fundamentales como diferenciales de tasas, diversificación de portafolios y exposición a materias primas. Este entorno sugiere un sesgo de debilidad estructural del dólar, aun cuando no se anticipan recortes adicionales de la Fed en el corto plazo.

Este proceso ha favorecido a los mercados accionarios de Latinoamérica, así como a activos reales como oro, plata y platino, una dinámica que podría mantenerse durante 2026. No obstante, el auge de la renta variable estadounidense —especialmente del sector tecnológico— podría actuar como un freno parcial a esta debilidad. En el caso de las monedas de la región, el desempeño seguirá dependiendo en gran medida de factores políticos y fiscales locales.

En este contexto, el escenario base apunta a un dólar estable pero más débil que en 2025, con niveles cercanos a 96, sin una caída abrupta.

 

2.     Mercado de Commodities

l 2025 fue un año determinante para los commodities, particularmente para los metales preciosos y el café, y 2026 parece extender esta tendencia, dado que muchas de las fuerzas que impulsaron los precios siguen vigentes: demanda de cobertura de riesgo, crecimiento del sector tecnológico y efectos climáticos.

Como se observa en el Gráfico 2, el oro y la plata registraron en 2025 avances de 67 % y 159 %, respectivamente. El oro, tradicional activo refugio frente a inflación y riesgo geopolítico, continúa beneficiándose de tasas reales más bajas y de la demanda estructural de bancos centrales, particularmente de China e India, interesados en reducir su dependencia del dólar. Aunque el metal se encuentra en máximos históricos —lo que abre espacio para tomas de utilidades— la expectativa es que el precio se mantenga elevado, en un rango entre USD 4.400 y USD 5.000 por onza, respaldado por factores que permanecen intactos.

Gráfico 2. Elaboración propia. Datos Investing

 

La plata, por su parte, ha mostrado un desempeño aún más agresivo, combinando su rol como metal industrial con su condición de activo refugio. Para 2026 se espera un año altamente volátil, pero con sesgo alcista, impulsado por la demanda de paneles solares, electrónica y posibles restricciones adicionales a las exportaciones desde China.

En cuanto al cobre, aunque 2025 estuvo marcado por volatilidad y el impacto negativo de los aranceles, los drivers estructurales de demanda —asociados al desarrollo de inteligencia artificial, energías renovables y vehículos eléctricos— continúan firmes. Esto debería sostener los precios en un rango entre USD 5,0 y USD 5,8 por libra.

El café, en contraste, enfrentará un escenario más mixto. Se espera una muy buena cosecha en Brasil, lo que podría aliviar parcialmente la presión sobre los precios. Sin embargo, los inventarios globales siguen ajustados tras dos años de baja producción, lo que sugiere un rango relativamente elevado, entre USD 370 y USD 400 por libra.

 

3.     Sector tecnológico

Para 2026, la inteligencia artificial continuará siendo el eje central del dinamismo del sector tecnológico en Estados Unidos, impulsando de forma significativa el gasto en CAPEX, particularmente en infraestructura asociada. Este proceso, sin embargo, eleva el riesgo de cuellos de botella, especialmente en semiconductores, data centers y redes de energía.

Un driver clave será el crecimiento sostenido del gasto en tecnologías de la información, incluyendo software empresarial, servicios en la nube y ciberseguridad, apoyado en la digitalización corporativa y la adopción de modelos basados en IA.

No obstante, persiste el riesgo asociado a la percepción de sobrevaloración de algunas compañías del sector, un factor que podría detonar episodios de volatilidad y correcciones, como se observó en 2025.

 

4.     Venezuela

El 2 de enero, fuerzas estadounidenses atacaron puntos militares estratégicos en Venezuela y llevaron a cabo la extracción del presidente Nicolás Maduro y su esposa, quienes actualmente se encuentran detenidos en una cárcel de Nueva York enfrentando cargos por narcotráfico. En el vacío de poder inmediato, la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió como presidenta interina. El presidente Donald Trump ha señalado que Estados Unidos administrará de facto el país durante esta etapa y que empresas petroleras estadounidenses tendrán acceso a los recursos energéticos.

Gráfico 3. Elaboración propia. Datos OPEP

Marco Rubio ha delineado un plan de tres fases:

  1. Estabilización, mediante presión máxima y bloqueo, donde EE. UU. tomaría entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo venezolano, los vendería en el mercado internacional y controlaría el uso de los ingresos.
  2. Recuperación, con liberación de presos políticos y apertura a empresas estadounidenses y occidentales.
  3. Transición, orientada a un nuevo marco político e institucional.

Sin embargo, décadas de subinversión, el deterioro de campos y refinerías, la fuga de talento y la complejidad del crudo extrapesado implican que recuperar los niveles históricos de producción tomará varios años. Como reacción inicial, ExxonMobil y Chevron registraron alzas aproximadas de 2,7 % y 6,2 % antes de la apertura del mercado el 6 de enero, respectivamente.

Más allá del petróleo, el objetivo estratégico de Estados Unidos es reducir la influencia de Rusia y China en América Latina. Hasta ahora, no se ha hablado de un cambio de mando definitivo en el corto plazo. Un punto crítico será el nivel de presión que EE. UU. ejerza en la fase de recuperación para mejorar las reglas para inversionistas y compañías extranjeras, un aspecto particularmente relevante para Colombia.

El 2026 se perfila como un año de alta complejidad, donde los eventos geopolíticos de corto plazo —como Venezuela— conviven con tendencias estructurales más profundas. Un dólar global más débil, commodities sostenidos por fundamentos reales, un sector tecnológico aún dinámico, pero más sensible a correcciones, y una región latinoamericana expuesta tanto a flujos de capital como a riesgos políticos, configuran un entorno que exigirá revisiones estratégicas más allá del ruido inmediato. En este contexto, la clave no estará en reaccionar a titulares, sino en identificar qué fuerzas llegaron para quedarse y cuáles son meramente transitorias.

Informe elaborado por Gandini Análisis para SupraBrokers solo como contenido y en ningún caso se considera una recomendación de inversión.

 

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